Por: Rodolfo Valadez Luviano

Tecpan 23 de septiembre.- Con tumbas que datan de finales del siglo XIX, el panteón municipal de Tecpan, evidencia una saturación que provoca inconformidad de la población, que denuncia que las tumbas están encimadas unas con otras e invaden los limites de los lotes colindantes, incluso hay restos de cadáveres fuera de las criptas, sin que las autoridades municipales busquen la solución del problema.

A más de 120 años, es insuficiente para las exigencias de los habitantes de Tecpan y colonias aledañas.

Pablo Carpio Santana, habitante de Tecpan, con residencia en Chilpancingo, narró a La Jornada Guerrero como a su regreso a la ciudad, se encontró con la sorpresa –al visitar el panteón- que en la tumba de su madre solo había una deteriorada cruz de madera con nombre y fecha ilegible, y sobre de ella la tumba de otra persona desconocida para él..

Casos como este se repiten constantemente entre los visitantes que acuden al atiborrado lugar, -dijo su esposa María- al tiempo de remover con sus pies la tierra que ocultaba el nombre inscrito en otra tumba, que invadía la mitad de la de su suegra..

A esta conversación se sumo Rosalía Romero Ayala habitante de la ciudad, quien reveló que son los secretarios de gobierno de las administraciones municipales, los responsables del amontonamiento de tumbas en el cementerio, ya que autorizan los espacios sin tener conocimiento o un estudio del estado que guarda el panteón.

“Yo misma soy testigo de lo que digo, porque el secretario actual David Uriostegui Lopez me autorizó enterrar a mi hermana en el lugar en que ya existían dos tumbas, seguramente porque ignoraba que estaban ahí”, mencionó.

El alcalde Elfego Martínez González anunció la creación de un nuevo cementerio a escasos dos kilómetros de la ciudad en la comunidad de “Los Llanitos”, pero hasta el momento es obra no realizada.

Carpio Santana anticipó que la saturación exagerada es razón para pensar en la construcción de una nueva necrópolis, antes de que se agudicen las quejas entre la población.

Construido e inaugurado entre 1890 y 1900 –según algunos historiadores- el “camposanto”, -como es conocido también- registra un hecho sin precedentes, ya que a principios del siglo XIX una gran epidemia azotó al 75 % de la población de la cabecera municipal, misma que fue sepultada en una fosa común dentro del panteón recién creado.